Autor: José Manuel Pérez
La obsolescencia programada es la estrategia empresarial de diseñar productos con una vida útil artificialmente limitada, logrando que fallen o queden obsoletos en un tiempo determinado. Esto obliga a los consumidores a comprar nuevos productos, generando un alto impacto ambiental y desperdicio innecesario.
En 1924, empresas como General Electric, Philips y Osram acordaron limitar la duración de las bombillas a 1000 horas, aunque técnicamente podían durar mucho más, para asegurar ventas recurrentes.